Amar(se)
“A ma, y el amor lo hará todo por ti”. Y se dejó hacer, se olvidó de los secretos a media voz, se olvidó de las tardes sin hacer nada tumbados en el sofá, se olvidó de las llamadas para no ir al trabajo, de las llamadas des del trabajo sin nada más que decir que las cuatro líneas que ocupa una nota de amor, se olvidó y se dejó hacer. Luego discutían frente los atardeceres oxidados, en las playas celestes o en las camas recién hechas. Discutían entre besos a media noche, se golpeaban los silencios sórdidos cuando no inundaba las sábanas ésa frialdad hecha telón opaco. Y ella que se había dejado hacer quiso hablar pero no encontraba razón ni color en los hechos, no entendía porque su perdón podía arreglarlo si no había nada que perdonar, no había culpa ni castigo, solo un trago amargo de tristeza. Son ciclos o las ondas expansivas de una pasión sin orbita –siempre con su amor desorbitado-. Y, siempre irracional, lloró un poco para limpiarse la cara y santiguarse su propia sonrisa. “...