A Eduardo Galeano.
El meu petit i humil homenatge a qui em va ensenyar Llatino Amèrica per primer cop, la seva llengua i la seva cultura tan de la terra, aferrada a la vida. L'amor per sobre de tot, als altres i a les coses boniques. Gràcies. Me dicen que estás muerto, el mundo entero te llora compañero. Chao. Una nunca sabe a qué hora deben partir los imprescindibles. Una nunca sabe si es mejor en esta primavera recia o en un invierno abrumado, en un hemisferio o en otro –que ya casi es hogar – . Con tus palabras en la boca o libres, andantes, vividas, resonando en todos y cada uno de los oídos que las sepan amar, acoger. Amar al otro de lado, prohibido prohibir, tu jazmín del Cabo siempre lleno de flores, con su embriagador aroma envolviéndolo todo, haciéndome pensar que valió la pena.